En una cruzada de palabras con pupilas que se encuentran
Y que buscan por los pliegos un lunar sobre la piel,
O bien, si lo prefieres, en la salina que retumba
En la memoria, sobre la playa con los pies descalzos y
Caracolas en la mano.
A ti tan directo, te hubiera gustado desnudarme y
Hablarme con los dedos, conocerme por adentro
Adentrando tu deseo;
A mí tan transparente, me habría gustado aflojarte mi vientre,
Tirarme la falda, mostrarte los dientes.
Mostrarte mi ombligo, bajo mi pecho, centrado,
Bebiéndonos savias, calores humanos.
Idílicamente pintarte un beso.
Románticamente morirme de amor.
Estúpidamente negarte completo.
Sinceramente: ven por favor.
Si grita el orgullo no vuelvas a verme.
Si quema la carne penétrala otra vez.
Si eres cobarde regrésame el golpe.
Si eres traidor de un solo tiro que
vaya derechito al corazón.
En fin… ahora
Ni pupilas, ni lunares, ni playas;
Ni corazón, ni besos, ni petardos.
Juntos en la misma cama gimiendo,
Asfixiándonos sin estar enamorados.